miércoles, 29 de enero de 2014

El lamentable estado de la radio musical en España

Si tomásemos la costumbre de sintonizar cada día una emisora de radio musical distinta, llegaríamos pronto a la conclusión de que se agrupan principalmente en dos grupos: las de 'éxitos' actuales y las de oldies; las primeras se encargan de recordarnos cada día que no hay nuevos grupos en el panorama y que una canción –sea buena o no– puede estirarse comercialmente hasta la saciedad; las segundas, en cambio, tienen como objetivo conseguir que el oyente aborrezca las dos mejores canciones de un grupo de artistas consagrados porque, lejos de intentar buscar entre sus amplias discografías canciones menos radiadas y de calidad, pinchan constantemente las dos o tres más conocidas.

Y es que la radio musical en nuestro país se ha convertido, prácticamente sin distinción, en un hilo musical que no invita más que a rellenar el silencio de cualquier actividad diaria con la repetitividad de una cinta de casete que pusiéramos todos los días pero que además tiene anuncios publicitarios. La excusa es que la crisis que atraviesa la industria musical no permite la salida de nuevos productos que promocionar, pero lo cierto es que precisamente en estos tiempos la radio debería ser la punta de lanza de un sector que necesita prestar más atención que nunca a los nuevos productos, y haberlos, los hay.

Internet es ya –nos guste o no– el medio en el que mejor se difunde absolutamente todo y plataformas como MySpace o las propias redes sociales son actualmente las principales herramientas para dar a conocer una nueva banda; el caso más notable es el del malagueño Pablo Alborán, que ya era un auténtico éxito de masas en Youtube cuando en las radios aún ni lo conocían. Es lamentable. La radio musical debe ser un activo difusor de la cultura, que apueste por propuestas novedosas y rompedoras, que incida en su capacidad educativa y que considere Internet no como un enemigo imbatible sino como un complemento, porque la radio tiene las características suficientes para llegar tan rápido al usuario como Facebook o Twitter, sólo es necesario recuperar el terreno perdido.

[Artículo publicado en el número de Abril de Vícar al Día]

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